El Campo de Golf Bonalba está en Mutxamel, a un paso de Alicante y a dos kilómetros de la playa de San Juan: 18 hoyos con lagos, desniveles y vistas al Mediterráneo. Un sitio que impresiona cuando lo pisas y que, en una foto, se queda en poca cosa. Grabé para ellos una pieza de vídeo con dron y tomas a pie de campo para que se viera tal y como es.
El punto de partida
Un campo de golf tiene un problema de comunicación muy concreto: lo que lo hace especial no cabe en una foto. El recorrido, el tamaño, cómo el agua entra en juego, la línea de mar al fondo… todo eso solo se entiende viéndolo en movimiento y desde arriba. A ras de suelo, una calle se parece bastante a cualquier otra calle.
Y hay un segundo factor. Buena parte de quien reserva un green fee o una escapada de golf decide desde su casa, muchas veces desde fuera de España, sin haber estado nunca aquí. Esa persona no compara campos leyendo descripciones: compara lo que ve. Si no tienes imágenes que enseñen el sitio de verdad, compites en desventaja frente a quien sí las tiene.
La idea
Una sola pieza que resolviera las dos escalas. El dron para lo que solo se ve desde el aire: el recorrido, los lagos, el verde recortado contra el paisaje y el mar al fondo. Y las tomas a pie de campo para lo que el dron no puede dar, que es la sensación de estar allí.
Esa es la diferencia entre un vídeo bonito y un vídeo útil. El plano aéreo impresiona, pero el plano cercano es el que hace que alguien se imagine jugando. Juntos cuentan algo que ni una galería de fotos ni un texto consiguen: cómo es realmente pasar una mañana en Bonalba.
Cómo se hizo
Grabación en el propio campo, combinando vuelo de dron y cámara a pie, y montaje en formato vertical pensado para reel. Vertical no es un capricho: es cómo se consume el contenido en redes, y una pieza grabada en horizontal y recortada después pierde justo lo que la hace funcionar.
El resultado es contenido propio del cliente. No es una imagen de banco ni material cedido por un tercero: es su campo, sus colores y su luz, y lo puede usar donde quiera y durante el tiempo que quiera.
El resultado
Bonalba tiene ahora una pieza que enseña el campo entero en unos segundos y que sirve para lo que le haga falta: su perfil de Instagram, su web, campañas, correos a clientes o presentaciones. Contenido propio para sus canales directos, que es donde una reserva no pasa por intermediarios.
Y sobre todo, quien se plantea venir a jugar ya no tiene que imaginárselo. Lo ve.